NEVANDO


 

En estos momentos empieza a nevar en Pedro Bernardo
Si continuara haciéndolo os pondremos fotos

Nevó ayer. poco pero (en EL Risco y La Abantera) se ja helado y queda bonito como siempre

Petra fuera de juego


http://www.aviladigital.com/subseccion/subseccion2/agustin-gonzalez-el-alcalde-de-avila-tiene-que-saber-que-hablamos-de-cosas-serias-110258.aspx

Otro alcalde  el de Ávila, como Petra, que no informa ni a los suyos.

Por otro lado perdió el PSC arrastrando a sus socios del tripartito, por eso de los “daños colaterales” como Petra. También arrastró en su caída a Isabel, y a Josefina y Javier porqué se agarraron a la tabla de salvación que les tendió JM.

Petra, en el grueso de su arbitraje suponía una justificación exculpatoria de sí misma y de sus ‘mendigos’ detrás de las cuales podía encontrar blindaje y parapeto para evitar asomarse al abismo de sobresalto que había creado en el tiempo que nos gobernó; su currículum aparece abultado de títulos de ‘conflictología’. No tuvo ni un segundo, ni una palabra para recordarnos a las víctimas de la violencia de la Dictadura. Sencillamente no existían en sus soflamas. ¿Dónde estábamos los seres cuchareros a los que nos había causado tanto daño?

Hegel definió la revancha como la cara subjetiva de la virtud. Esta mujer es una prueba viviente de ello. Debía considerar ella que sus sueños de grandeza habían sido más importantes que la vida de las personas que resultamos victimas por aquellos fusilamientos. Tras haberla cambiado de puesto en el Ayuntamiento las elecciones pasadas, su egolatría continuaba. Escamoteó siempre a la audiencia el pozo del dolor que nos habían causado, saltando sobre todo ello, su ego aparecía como el marco de referencia de lo que era oportuno o incorrecto.

Bien podíamos considerarnos ‘prisioneros del odio’ cuando ella piensa que “pocos seres humanos vivíamos en el mundo real”. Esta mujer desde la alcaldía quería que los demás viviéramos en el mundo de sus percepciones y se incomodó ácidamente cuando alguien la citó aquello de “La alcaldesa y su cortijo”. Que fue así como la ostentó

Ella tuvo ese territorio sombrío que es justamente el umbral del conocimiento verdadero porque nos fuerza a una suerte de tensión autónoma. En los comienzos de su mandato yo veía su doctrina como en penumbra. Desde ella, pacientemente, contraponía la prueba de unas proposiciones y sus contrarias, buscando luz por entre la espesura del bosque.
Yerran con frecuencia quienes como Ella, confiado en la luz y cautivada por ella, se entrega, cegada y presurosa, a la primera verdad que sale a su camino, sin buscar, siquiera por un momento, el abrigo reservado de la sombra donde pueda ejercitar, y aun cultivar, la función ‘infirmatoria’ de la duda, la mirada interrogante que rastrea la verdad. La duda no es tibieza, sino fervor y avidez por la verdad.
Y ocurre así con el sentido; solo cuando se forjan en la penumbra madre de la duda, podremos advertir el destello de algunas ideas.
 Por consiguiente, quien se forma en la duda es que ambiciona la verdad, y el ejercicio de la primera no es sino el recipiente donde se forja la segunda. Y también es posible, quién sabe, que lo que en estas líneas expreso yo como verdadero no lo sea en realidad.

Lo que si es cierto, que el tiempo nos dio la razón y por tanta egolatría, esta ya Petra fuera de juego

Maria y Elena


Sent: Saturday, November 27, 2010 6:11 PM
Subject: Documentos
Son las 4 de la madrugada, estoy abriendo documentos y encontrándome con la vida de María Martín López ,de Buenaventura, cuya historia contada llanamente, hace que se te olviden sus faltas de ortografía, o Elena Jiménez Martínez, de Maracena, sin padres y huérfana de rojos o con la carta de Enrique desde la cárcel de Toreno horas antes de que lo maten o las preciosa narraciones de Gregoria, que cuenta la historia de Alaejos, su pueblo, a través de la gente que mataron….en fin No podemos dejar a esta gente desamparada, ni podemos ni debemos. Tanta tristeza necesita consuelo, y justicia.

Castigo de dios


La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas más graves en la vida humana.

El sufrimiento y el dolor pueden ayudarnos a crecer como personas, a superarnos y a madurar. Si preguntamos a los que están a nuestro alrededor cuáles han sido las experiencias que les han hecho ver la vida con más realismo y serenidad, veremos que han sido situaciones de problemas o dificultad en su mayoría. (Como en las que me puso a mi Petra cuando desentierra a mi Padre fusilado hacia 70 años)

Las personas que hemos sufrido más, solemos ser mas maduras, realistas y centradas. El sufrimiento estimula y hurga en la madurez  del ser humano y en la forma de ver la subsistencia.

Para alcanzar la madurez humana tenemos que aprender a aceptarnos a nosotros mismos con todo lo que somos y lo que nos rodea: lo bueno y lo malo, lo agradable y lo doloroso, lo cómodo y lo molesto, etc.

 Ella, Petra, no fue capaz de aceptarnos con ese sufrimiento y dolor que habíamos padecido por los fusilamientos de la dictadura. A la que ella la rendía pleitesía y reverencia por aquellos años.

 Con una actitud positiva ante la vida, el sufrimiento puede convertirse en el motor de nuestra superación y madurez personal. Si tomamos una actitud de desesperación y pesimismo, el sufrimiento puede llegar a hundirnos. A Ella la aplastó su no saber estar y tener en cuanta a los demás: como nosotros la teníamos a ellas/os por la perdida natural de su padre, joven.
Ya en el Antiguo Testamento vemos. «Los castigos no vienen para la destrucción sino para la corrección de nuestro pueblo». En ellas estamos: que Pedro Bernardo sin Petra tenga un viraje en modales y civismo.

El sufrimiento nuestro del que no quiso enterase nunca (ni aquel año de la Mayordomía que seguro que tomaba comunión diaria) para acercarse a Dios, ¿por qué no? Porque su orgullo y envanecimiento la privaban de pensar en los demás. (A no ser el tesoro y la fortuna.)
Algunas personas piensan que el sufrimiento es un castigo de Dios por nuestros pecados.

 (Al curar al ciego de nacimiento, le preguntaron quién había pecado, si el ciego de nacimiento o sus padres, Jesús les respondió: “Ni él pecó ni pecaron sus padres, es para que se manifiesten en él las obras de Dios.)

Hay quienes (como Petra) gustan de rematar sus opiniones con un contundente y expresivo apéndice, a modo de epílogo inapelable; lo tengo claro, dicen, para mí está claro, clarísimo, no tengo ninguna duda. Y así, una tras otra, circulan por sus neuronas ideas, juicios, conclusiones.

Y por su ceguera por el poder y el lograr la arrastraron donde se encuentra.

¿Castigo de dios?   Que conteste ella que pareció ser creyente.

Administradora de nuestra ruina


Con todas sus posibles variantes, que van desde las pequeñeces de lo local cucharero a unas pequeñeces un poco más crecidas, (casi tres décadas de paciente observancia) de las cosas de la vida pública en Pedro Bernardo, es tiempo más que suficiente para que el dulce y no pocas veces doloroso escepticismo se apoderó de la mirada, eliminando la capacidad de sorpresa, convirtiendo los días en un “dejar ver” previsible, desasosegante y fantasmal.

Sin embargo, reconozco cierta entrañable emoción cuando, al acercarse las elecciones municipales, crece la tensión por los corros políticos y sus conversaciones informativas y sociales, que toman un ritmo como de tercer acto en aquellas comedias antiguas. Es un incremento en el vigor del ritmo que seguramente pasa desapercibido para quienes dieron abrigo a Petra la causante y ejecutora de nuestra ruina -ocupados ellos- en llegar a fin de mes con cierta solaz, pero que se detecta en esa minoría que comían del cubil de Petra y toman cafés con ese aire inevitablemente suficiente de estar “en aquel potingue”.

Con la que está cayendo y con la institución Ayuntamiento haciendo malabares para cuadrar las cuentas, reconozco también que me sorprende la cantidad de apáticos conciudadanos extinguidos por administrar la ruina y desolación en que nos dejó Petra. Siendo prudente, quien nos gobierne, bastante tendrá en su próximo mandato con conseguir pagar los salarios, la factura de la luz y las deudas acumuladas de cuando vivíamos opulentamente, poniendo a trabajar y pagar hasta a su Cuñada. No es que aquellos como tres millones de pesetas fueran la ruina de P. B.   No. Fue una gestión llena de desidias y apatías.

 En los próximos cuatro años tendremos que disponernos para los recortes, y al frente del Ayuntamiento será preferible encontrar un buen gestor que populistas derrochadores, como Ella. Que, como parientes pobres en el bastidor moroso, seguiremos esperando una reforma en profundidad como Godot, que nunca llegará.

Pero el caso es que, a seis meses de la cita electoral y a falta de otras sorpresas que todavía pueden aparecer, nosotros no prevemos mas lista que la del PP cucharero de cuyo origen saldrá el alcalde, supongo que Alberto dispuesto a revalidar su presencia en el consistorio con mas acierto que en el asunto de (la Placa por los Caídos y Dios) La candidatura todavía llena de incógnitas hasta con  Alberto, cuya fragmentación conduciría  a otro fracaso mayor, esperemos se consolide, pues otra opción  (gracias a Isabel)  yo no veo.

A no ser que haya una cara nueva y, como presumen algunos, la de Rosa Díez, en cuya lista desembarcaron un puñado de descontentos como Petra. Que con rosa y con clavel nadie estará mas baja de popularidad y de por vida, que Ella. Eso quiere decir que  los mismos que la elevaron al podium la han dejado fuera de juego, lo cual tiene, no me lo nieguen, mucho mérito.

El Supremo rechaza sancionar a Garzón


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Y esperamos…!


Me encontré con esta carta (de las muchisimas que tengo)buscando una foto. para la cabecera de la nueva Web

Saber esperar

 

Tendemos a pensar que las señales de la vejez están en la caída del pelo, en los surcos que van dibujándose en la frente o en la pérdida paulatina de la vista. Pero la mayoría de la gente admite de buen grado estas facturas que nos pasa la vida. Son gajes del oficio de vivir, a veces incluso gratos si uno ha aprendido a  tomar las cosas con filosofía. Sin embargo donde la sentencia de los años se convierte en inapelable es en el saber esperar. Viejos, lo que se dice viejos, no lo somos. Una especie de protesta sideral de quien se siente desbordado por los acontecimientos pero renuncia a cambiar el rumbo de las cosas, como si todo esto ya no fuera con él, como si el asombro, la ofensa, el dolor, la indignación, el fatalismo, todo eso junto lo colocara a las puertas del asilo para encerrarse ahí definitivamente.

 Siempre me ha impresionado y me ha dado mucho que pensar la inscripción que vi sobre una tumba: ‘Toda nuestra ciencia consiste en saber esperar’. Así de sencilla, rotunda y sugerente. Así de polisémica y abierta. ¡Se puede entender de formas tan diversas!
La frase puede reflejar también meras normas de convivencia social, sabiduría práctica y hasta oportunismo, incluso rastrero. ‘Saber esperar’ que nos toque el turno, que llegue el tren o el avión, mientras hojeamos una revista y vamos de vez en cuando a ver si se cumplen los horarios o hay retrasos. ‘Saber esperar’ puede entenderse como un simple aguardar: el del cazador a que pase el ave; el del corredor a que se canse el rival; el del labrador a que madure la mies. ‘Saber esperar’ puede expresar el rumiar la venganza de quien alienta las circunstancias precisas para tomársela por su mano. Pero también hay que ‘saber esperar’ para encontrar el momento oportuno de decir una palabra delicada, sin demorarse por incomodidad y sin precipitarse por atolondramiento: la palabra de amor, de consuelo, de corrección, de comunicar una noticia dolorosa. Este ‘saber esperar’ implica ponerse en el lugar del prójimo, sentido de la oportunidad, sabiduría práctica y cierta solvencia personal.

Yo sabré esperar a que nuestra alcaldesa, quien nos trajo tanto infortunio a este  Pueblo se vaya ¡Cómo no voy a saber esperar después de 14 años de desgobierno y tiranía! Y ella diciendo a mí que me registren. Tendremos que reconocer que tenemos un panorama cucharero enfermo. Pero así está el ambiente.
Pero también hay que ‘saber esperar’ para encontrar el momento oportuno de decir una palabra delicada, sin demorarse por incomodidad y sin precipitarse por atolondramiento: la palabra de amor, de consuelo, de corrección, de comunicar una noticia dolorosa. Este ‘saber esperar’ implica ponerse en el lugar del prójimo, sentido de la oportunidad, sabiduría práctica y cierta solvencia personal. Saber escribir panfletos que solo expresen los abusos que ella comete, y que no sean reprochables por los jueces es saber expresar.
Quizás el gran desafío de los seres humanos es que la espera se convierta en esperanza. Mal nos lo deja la alcaldesa quien ya se debía de haber ido, y no, nos hubiera dejado un pueblo tan empobrecido

 Toda nuestra ciencia consiste en saber esperar’- y me acordé de la frase del viejo Heráclito: “Si no se espera no se dará con lo inesperado”.

Esta inscripción con muchas flores pondría yo en los accesos del Pueblo (Alcaldesa sabemos esperar) hasta que v.  perciba el mal que nos está imponiendo. Las urnas la dieron él SI para mejorar nuestro modo de vida; Ya lo he dicho alguna vez también se la dieron a Hitler. Y los dos nos habéis llevado -salvando las distancias- al “holocausto”

No es que esté como nunca, ni siquiera como siempre, pero está. Tendrá que estar lista para cualquier noticia adversa. En este momento no se sabemos  si ella pasará a mejor vida, pero de lo que estamos seguros es de que pasará a nuestra historia por gobernar para solo, los suyos.

“Lleva quien deja y vive el que ha vivido”, dijo Antonio Machado. Ella por magnificencia ha hecho las dos cosas: gobernar  con intensidad desde casa,  y para casa donde  tiene un orinal de oro, hasta ahora mismo, cuando el Pueblo está pendiente de su esquela. Estuvo embargada V. R entristeció durante trece años la vida del pueblo más alegre del mundo.
Son muchos 14 años, aunque los cumpla alguien que ha llegado a ser su propia estatua. Su decadencia empezó cuando difamo, ultrajó y mancillo a mi PADRE fusilado en 1936. En otra jaculatoria de las suyas, tediosa y cargante (Programa de fiestas) deja entrever y  en manos de los cuchareros su continuidad.  Es el riesgo de los oradores que nunca se quedan afónicos Mientras nos deja sin PUEBLO

Y esperamos, y cayó

Opinión “deplorable” sobre la política y la Iglesia


 

 El Pais

Miércoles, 24/11/2010, 17:46 h

Sociedad

 

Los jóvenes españoles tienen una opinión “deplorable” sobre la política y la Iglesia

 

Sobre la Iglesia católica, pese a que una mayoría ha asistido a la clase de religión que imparten personas seleccionadas por los obispos, la juventud española opina que es “demasiado rica (76%), que se “mete demasiado en política” (64%), que tiene “una postura anticuada sobre la vida sexual de la gente” (75%); ” se mete demasiado en la vida personas de la gente diciéndole cómo tiene que vivir su vida” (63%) o que “dificulta con sus directrices disfrutar de la vida” /56%). Entre los aspectos positivos destaca la opinión de que las normas eclesiásticas “ayudan a vivir más moralmente” (40%) y “ofrecen al hombre un hogar espiritual y sinceramente religioso” (45%).

El informe Jóvenes españoles 2010, de 391 páginas, ha sido realizado por la Fundación SM con cuestionarios a 3.513 chicos y chicas y 503 entrevistas a jóvenes inmigrantes. Los sociólogos que lo han realizado, bajo la dirección de Leoncio Fernández, son Luis Ayuso, autor del capítulo dedicado a Juventud y familia en los comienzos del siglo XX; Juan Mª González-Anleo, sobre Los valores de los jóvenes y su integración socio-política; Gonzalo González, autor de Aproximación a los jóvenes inmigrantes; José Antonio López, sobre Ocio, consumo y medios de comunicación, y Maite Valls Iparraguirre, autora de Las creencias religiosas de los jóvenes.

Hay otras muchas consideraciones en este imponente trabajo sociológico, el octavo que elabora la Fundación SM (el anterior es de 2005). Por ejemplo, casi la mitad de los jóvenes de entre 15 y 24 años, el 46,3%, ve su futuro con pesimismo, al margen de que se supere o no la crisis económica. Estamos, por tanto, ante una generación, quizá la primera, que piensa que va a vivir peor que sus padres.

.Si la política no da la felicidad pero te la puede quitar, los jóvenes españoles están en apuros porque la opinión que tienen de los hombres públicos es “deplorable”. El calificativo es del sociólogo Juan Mª González-Anleo, uno de los autores del informe Jóvenes Españoles 2010, presentado esta mañana por la Fundación Santa María (Fundación SM). Tampoco se libran de la quema los eclesiásticos católicos, que están incluso peor valorados que los parlamentarios. Iglesia, grandes empresas, Sindicatos, Corona y Parlamento del Estado son, por este orden, las instituciones que merecen menos confianza. La mejor valoración, en cambio, es para las organizaciones de voluntariado, el sistema de enseñanza, la Seguridad Social, la Policía, la ONU y la Unión Europea, por este orden.

Estamos ante una generación, quizá la primera, que piensa que va a vivir peor que sus padres

El rosario de denuestos hacia los políticos es demoledor. “Buscan antes su propios intereses o los de su partido que el bien de los ciudadanos (71%) y “anteponen los intereses de las multinacionales, los bancos y los grandes grupos de presión a los intereses de los ciudadanos (66,7%). Solo el 1% e los encuestados opina que los hombres públicos tienen en cuenta sus ideas e inquietudes.

En cambio, esta generación de jóvenes de entre 15 y 24 años, “planificada, deseada y creíamos que satisfecha”, se lleva “considerablemente mejor” con sus padres que otras anteriores. Es así porque el modelo democrático de familia está más extendido, el autoritario se ha estancado y el permisivo ha retrocedido “levemente”. Cuando discuten padres e hijos, lo hacen, sobre todo, por no preocuparse por los trabajos de la casa, por dinero, por querer levantarse “cuando apetece”, por los estudios y por la hora de llegada cuando salen de noche. Alguna vez discuten también de religión, por los amigos, “por pasarse con el alcohol” o por la hora en que llegan a casa (de media, hacia las cuatro de la madrugada).

El paro es para el 45% la principal amenaza de futuro, seguido por la droga (33%), la vivienda (28,7%), la inseguridad ciudadana (23,6%) y el terrorismo (20%).

Desde el informe anterior, de 2005, ha disminuido la conciencia ecológica, si bien ahora son más (52% frente al 38%) los que consideran que la ciencia y la tecnología evitarán que la tierra se convierta en un planeta inhabitable. El 81,9% tiene claro que “en ningún caso” está justificada la violencia

de género, el 60,4% rechaza tajantemente la pena de muerte y apenas 29,3% se muestra absolutamente en contra del aborto. La eutanasia, en cambio, es vista como justificada o bastante justificada por un 62,2%, bastante por encima de la aceptación del aborto voluntario. El divorcio, la adopción de hijos por homosexuales y lesbianas, el que una mujer tenga hijos sin relación estable tienen una comprensión aún mayor.

El informe de la Fundación SM, también se centra en la edad de emancipación de los jóvenes. Lo quieren pero no tienen prisa por abandonar la casa de los padres. Los 27 años son el momento adecuado, si previamente han encontrado un trabajo. Uno de cada cinco jóvenes se declara decidido sobre el tipo de unión con su pareja por el que optará: un 55,4% elige el matrimonio, civil o religioso.

Sobre hijos, la opción es cada vez más planificada. Al 38,9% le gustaría tener dos. Lo que más valoran los jóvenes es la fidelidad en la pareja, y cada vez son más tolerantes con los homosexuales y creen mayoritariamente que “todas las formas familiares son válidas si con ello se consigue la felicidad”.

En cuestiones de cultura, ocio y tiempo libre, el panorama es desolador. Los jóvenes escuchan música, ven televisión y salen con los amigos, no menos que antes de que estallara la crisis económica, y son un 66,6% los que practican deporte. En cambio, el 35,8% no lee nunca, el 34,6% lo hace entre una o dos horas a la semana y sólo un 25% tres horas o más. El porcentaje de los que salen todos o casi todos los fines de semana es ahora menor que en 2005, un 41,4% frente a un 50,1%. El 98% usa teléfono móvil y entre los menores de 20 años está más extendido el uso de redes sociales que entre los más mayores.

ESPECIAL: Un juez ante la justicia


El Supremo rechaza sancionar a Garzón por la noticia de la imputación de Camps

El Poder Judicial, la Abogacía del Estado y ahora el alto tribunal echan por tierra la denuncia del PP

JULIO M. LÁZARO – Madrid – 24/11/2010

.ESPECIAL: Un juez ante la justicia

La Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo ha rechazado un recurso del PP en el que pedía que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sancionase al juez suspendido Baltasar Garzón por la supuesta filtración de la noticia sobre la imputación del presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, en el caso Gürtel. El Supremo declara en la sentencia que no existe un derecho del PP a imponer una sanción a Garzón.

Dívar respalda a los jueces de Garzón y niega que le acose el Supremo

El PP presentó el 12 de marzo de 2009 una denuncia ante el CGPJ por la filtración de la noticia de la imputación de Camps en el caso Gürtel, y atribuía al entonces juez instructor, Baltasar Garzón, el propósito de “dar a los medios titulares sensacionalistas perjudiciales para el PP”. El partido que preside Mariano Rajoy también criticaba la forma en que se hizo la notificación a Camps, mediante una llamada de un inspector de Policía de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) para que le diera un número de fax y remitirle el auto de Garzón.

Según el PP, la notificación se hizo así para habilitar tres días de plazo para que Garzón disfrutara de un permiso por tener programado un viaje. También denunció que Garzón hubiese viajado fuera de España sin cumplimentar una exposición razonada a los tribunales superiores de Madrid y Valencia.

El servicio de Inspección del Poder Judicial investigó los hechos y archivó la información abierta tras comprobar que Garzón había solicitado los correspondientes permisos para ausentarse y después de que la Jefa de Prensa de la Audiencia Nacional informase de que se había seguido escrupulosamente el Protocolo de Comunicación de la Justicia, según el cual se facilitan a los medios las resoluciones que los jueces consideran de interés público y no afectan a la investigación ni están bajo secreto del sumario.

El PP pidió una aclaración porque desconocía el Protocolo de Comunicación de la Justicia y la Comisión Disciplinaria del Poder Judicial replicó que no era necesaria “por estar expresado el acuerdo en términos suficientemente claros y precisos”.

El PP recurrió al Supremo añadiendo a los hechos de la denuncia el “grave perjuicio que las filtraciones han causado al PP”, el “mal uso” que Garzón habría hecho del secreto del sumario y la “falta de imparcialidad” del magistrado para instruir “un proceso en el que están imputadas personalidades del PP” ya que el juez fue “segundo del Ministerio del Interior de un Gobierno socialista” y que “ha formado parte del PSOE, siendo el PP el mayor grupo de la oposición”.

La Abogacía del Estado informó en contra de la admisión y de la estimación del recurso, principalmente porque la demanda “se basa en meras suposiciones” del PP sobre la conducta del juzgador.

El Supremo, tal como mantiene la Abogacía del Estado, no acepta la legitimación del PP para pretender que se sancione a los jueces por la responsabilidad en que hubieran podido incurrir, ya que “ni existe el derecho a obtener la imposición de una sanción al denunciado”, ni “integra el interés legítimo la pretensión de que imponga dicha sanción”. La eventual imposición de una sanción al juez “ni le reportaría una ventaja ni le evitaría un perjuicio” al recurrente, añade el Supremo.

Respecto a las críticas del PP contra el Consejo del Poder Judicial por no haber investigado el asunto suficientemente, el Supremo explica que el PP no puede reprochar al Consejo traer al proceso hechos nuevos, distintos de los de la denuncia inicial, que no planteó ante el Consejo y que le reproche no haberlos tenido presentes.

El Supremo replica que “no es irrazonable”, a la vista del informe del jefa de prensa de la Audiencia, excluir los indicios de responsabilidad disciplinaria de Garzón. Y por lo que se refiere a la notificación del auto a Camps, la responsabilidad primordial es del secretario del juzgado, por lo que tampoco cabe cuestionar la actuación de la Comisión Disciplinaria. Respecto a la ausencia de Garzón antes de presentar la exposición razonada, el Supremo dice que, solicitado y concedido el permiso, no cabe responsabilizarle por ello.

El Supremo concluye señalando que la conclusión de que no hay indicios de responsabilidad disciplinaria de Garzón “no es irrazonable”, por lo que se debe confirmar la legalidad del acuerdo recibido.

A 200 metros del debate de la ley, la otra memoria histórica


La Fundación Ernest Lluch reúne en Madrid a cuatro protagonistas de los Pactos de la Moncloa

JUANMA ROMERO MADRID 17/10/2007 20:35 Actualizado: 18/10/2007 00:34

Izquierda y derecha históricas. Santiago Carrillo y Manuel Fraga conversan al término de la mesa redonda organizada ayer por la Fundación Ernest Lluch. MÓNICA PATXOTMónica Patxot

Foto de arranque: Santiago Carrillo, Manuel Fraga, Manuel Lagares y José María Benegas, Txiki. Cuatro protagonistas de la Transición. Comparten una mesa redonda montada por la Fundación Ernest Lluch en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, a dos pasos del Congreso. Tema: qué aportaron los Pactos de la Moncloa a la democracia.

La foto es de ayer, miércoles. 30 años después. Y se puede describir de dos formas: al estilo Cuéntame cómo pasó —anécdota, batallita— y al estilo memoria histórica —reconciliación, consenso, mirada al pasado… y la ley, sobre todo la ley—.

Vayamos al relato A. A Cuéntame. Al detalle que escapa a los libros de historia. “Claro que pactamos [Adolfo] Suárez y yo de antemano un plan económico para sanear la economía española”, desveló Carrillo, entonces líder del Partido Comunista. “Lo hablamos ya desde la primera reunión que tuvimos, en febrero de 1977, antes de la legalización del PCE. Cuando se iniciaba la preparación del acuerdo, Suárez me decía: ‘Si hacemos los Pactos, [Felipe] González, Fraga, tú y yo solucionaremos los problemas básicos. El Gobierno resolverá los problemas de trámite’”.

Lagares, redactor del programa económico de los Pactos, aportó la intrahistoria. Cómo el custodio de los dineros de Suárez, el ministro Enrique Fuentes Quintana —fallecido el pasado mes de junio— ya tenía en mente una completa reforma económica antes de la muerte de Franco. Cómo después el “maestro Fuentes” persuadió al presidente de que no bastaba la microcirugía del verano de 1977 —cambios en las cajas de ahorros, unificación de los cuerpos de inspección de Hacienda—. Cómo se dibujó, en fin, un “diagnóstico de los males del país, que no hay hoy”.

El dios consenso

En la versión Cuéntame también cabe una de don Manuel. El plante que le hizo a Suárez en la parte política de los Pactos. La que enterraba la censura, despenalizaba el adulterio o reforzaba los derechos sindicales. “No la firmé en 1977 porque el cambio político vendría de suyo”, zanjó Fraga, muy molesto.

¿Y la fórmula B? Pertinencia máxima porque a escasos 200 metros la Comisión Constitucional del Congreso tejía los últimos flecos de la ley antes del pleno. Y porque precisamente el fundador de Alianza Popular entró en toriles. “La ley va por el camino contrario” de lo que fueron los Pactos de la Moncloa. “Entonces buscamos qué nos unía, no lo que nos separaba. Hay que olvidar, aprender de 1977”.

Txiki Benegas, Carrillo y Lagares callaron. “No es el momento”, arguyeron. La Ernest Lluch les reunía para celebrar cómo se parió el consenso. “Los Pactos nacieron en una circunstancia especial que no se repite más de una vez en la historia de un país. Quien piense que hoy podría llegarse a unos acuerdos iguales, está fuera de la realidad”. Eran otros tiempos. Justo los de Cuéntame.

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