El pacto inevitable


 El gobierno  cucharero solo será posible con ese pacto de quienes dejen de lado sus máximas apetencias para acordar lo fundamental.  Eso quizás  genera frustración y desencanto, pero solo así es posible lograr la convivencia de ambiciones distintas. 

 Conviene hacer balance y demandar tanto el oportunismo  histórico de Petra, como su modélica proyección como el resultado final del mismo que saltó por los aires. Y es que a ella no la aguanta “ni la (…) que la concibió”  Pocas veces aportaremos  los cuchareros  a la política algo tan positivo y real como el pacto que yo creo posible  entre las dos candidaturas de (Alberto y J. M.,)  La principal consecuencia de este  pacto no seria otra que la agónica situación a la que se ha visto conducida el de (Petra  y su cuarteto) Cuando la alternancia a los ininterrumpidos gobiernos de Petra que ella creía imperecederos, se deshizo como un caramelillo en el liquido. Primero pareció que la alternancia con ella era posible y en consecuencia algunos comenzamos a ver que sus años de prepotencia  y dominio no habían servido para nada: Solo sirvió para dejarnos en  la situación que se mastica. Todo en vía muerta.

El maestro de La Divina Comedia observó que en el dintel del infierno se exhortaba a abandonar toda esperanza. ‘Lasciate ogni speranza’ (perded toda esperanza) Los que entráis en esta nueva fase de la política cucharera, podríamos parafraseara a ese  gran poeta italiano. En efecto, la sociedad cucharera  parece haber constatado que nada se puede esperar ya de  la que nos dejó sin santo ni seña: Petra.  Pero es obvio que ha sido determinante su pasar por el Ayuntamiento para dejarnos inhóspitos y deshabitados.

Desgraciadamente y siempre con sus ansias de poder  no extrajo  todas las consecuencias que de aquel cambio  de la moción de censura  se derivaban, y ciega de tirria por (dinero y poder) que fueron su único objetivo en la vida, se ha obstina en revivir viejas recetas volviendo a presentarse en candidatura, cuando nos ha demostrado  que está pasada y caduca. La llamada a los que la acompañan en la lista, demuestra la ceguera donde los va a situar el día 22-M. No se da cuenta que ya nada será igual a quien nos toca revisar sus anquilosadas astucias políticas y sus principios autocráticos.

Al pacto de (A. y J. M,) creo que se le puede  atribuir una vida duradera si saben renunciar a sus personalismos.   T. Hobbes definió a la democracia [como el pacto mediante el cual los hombres transitaban desde el estado de naturaleza al orden político] Que buenooooo. Este pacto primordial que convierte al hombre en ciudadano, puede tener  entre nosotros su plena vigencia, y hasta hacerla renunciar a su acta de concejala a Petra. El ‘patriotismo’ de las dos décadas largas  que  ha fingido Petra, donde  ‘su’ ley y sus derechos antecedían a todo cucharero, excusando con falsas razones la violencia de su familia quienes también  abominaban de la sociedad cucharera democrática.

 Creo que ese pacto entre J.M. y A., hará  valer la legitimidad vigente y ello supondría la derrota totalitaria de Petra para siempre. El ordenamiento jurídico -que gusta decir a Rubalcaba- como proyecto, nada más pero nada menos, es  el pacto  supuesto que nos haría dormir despiertos. Y es que la democracia solo es posible con el pacto de quienes dejan de lado sus máximas apetencias para concertar lo fundamental: Dejar de lado las ambiciones particulares de las que Petra tanto usó y abusó para centrarse en lo común y poder lograr nuestra convivencia. Bienvenida sea, (si se diera el resultado electoral que la mayoría cucharera prevé) esa coalición.   

Tras las elecciones del 22 de mayo, tal vez podamos aplaudir el que estos dos candidatos  pueden pactar con la finalidad superior de afianzar la convivencia entre todos los que vivimos en Pedro Bernardo, y que lo mastiquen los que viven fuera cuando vienen. Que acierten los DOS  a despojarse de sus ambiciones máximas y acuerden pactar, para dar la solución a los muchos problemas que esperan y nos dejó la que si tuviera “vergüenza torera” no estaba.

La frustración de quien pacta es pronto compensada por la satisfacción del ejercicio del poder.

Alberto y J. M.,  deberían preferir alguna  ‘frustración democrática’ al ensimismamiento engreído de quien se consideró la guardiana de nuestras  esencias patrias, que correría riesgo hasta su acta.

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