Reconocimientos


 

http://youtu.be/VsnEIPMXXBk

 

No. No me he vuelto tan conservador como para abrazar la cantinela de restar meritos al cucharero de nacimiento   A. Duperir.  Mi elogio va por otro lado y parte precisamente de la buena salud que el alcalde J. M. (por pocos días ya)  consolidada hoy, ya que nunca hubo reconocimiento de nuestros cuchareros. Todos.  ¿Dónde estaríamos ahora, si Petra siguiera siendo alcaldesa de y por sus dominios imperiosos?   Que estas negaciones y vacíos se haya producido bajo quien, y una señora, que nos iba a salvar a todos los cuchareros, y que así lo vuelve a prometer en su propaganda electoral,  no es más que una paradoja sangrante en la que no voy a  dejar  de atracarme y de la que diré  hasta no se cuándo, que fue el fracaso de Pedro Bernardo como pueblo. Demuestra el fracaso de este -su ser-, que sigue dejando de serlo, por ese solo importarla nada como Pueblo.

No quiero que se me olvide el reconocimiento que los hizo al mas antiguo, Felines; al ya bien conocido por esos mundos con sus obras Javier Gómez  y, a los menos rodados  con éxitos ya cosechados y recogiendo más, los hermanos Muñoz, “Los Pedales”.

Ella, tenia que reconocer a Duperier y su familia, porque eran noticia a nivel y tiradas nacionales periodísticas. Su orgullo y vanidad no la dejaban mirar en su entorno. Ella debía ‘sentir en su cuerpo una extraña’ que diría tío Joaquín Díaz. No sé si se habrá desposeído ya de esos extraños peregrinos que han invadido su cuerpo. Creo que no:  Pues a los demonios es difícil arrojarlos de sus aposentos.      

Iva listo el que esperaba algo de lo público en este Pueblo con ella si no la lisonjeaba. Va listo el cucharero que se  ha sacrificado por un ideal social y común, porque en P. B., con ella,  lo común no existía y porque ‘lo social’ era solo una licencia suya que repartía a su antojo. Ese (su mandato)  no fue un tiempo para ideales nobles, ni para refugiarte en los tuyos y rodearte de afectos, si para compensaciones íntimas que la permitían ignorar y machacar al cucharero  hostil en la  intemperie colectiva. De las voces que surgíamos destempladas por los  embaucadores de turno, surgía  una realidad violenta que ya se hunde y se autodestruye sola, (sin la ayuda del Lucas Yuste “que cambio de amo”) propio ello,  de probos  “fascista”.

Este no es un tiempo para llorar por P. B.  Sino para reírse con un buen vino de la cara que se le ha quedado a Petra, la protomártir cucharera;   del berrinche con sordina, de porque ha descubierto de pronto y a sus años que su electorado es de el  pedir y requerir. Que la convertirán en la lacrimosa de la legislatura.  La política es ocuparse de los problemas de la gente, algo que ella nunca hizo, a no ser de los SUYOS con lo nuestro

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