Tres mujeres cuchareras.


Tres mujeres ‘tres puñales’

http://youtu.be/lhjlEnAraBo

Vaya. Nos hemos lucido con ellas. Y ya sabéis de quienes hablo (tres eran tres las hijas de….)

 Imagino que conoceis y recuerdáis aquella movida y estupenda canción de Alaska cuyo estribillo comenzaba con la pregunta: “¿A quién le importa lo que yo haga?” Bueno, pues la respuesta importa a muchos. Entre ellos a mí.  Ya sé que esos ‘concejales electos’  son gente que se dedica a vivir la vida olvidándose de la suya propia pero, aun así, no se les puede negar que son capaces de subir o bajar el número de  visitas  en esta pagina. La  sabia leyenda  popular solía decir que “de no haber alcahuetas, no habría putas” y, de igual manera, si no hubiera quien paga traiciones, probablemente, probablemente, se evitarían muchas. Sobre todo de personas indeseables e insustanciales. Bueno, no es ese exactamente el adjetivo apropiado pero sí el que mejor nos puede situar a los cuchareros.

La traición ha sido moneda de cambio y parece que lo va a ser.  Mientras no se vaya la imborrable el peligro nos acecha. Con ella todo es posible: Pactos con Alberto o, con el mismísimo J.M., al que de momento le tiene en expectativas por se el último que la dejó sin Poder ni Lograr. “El todo para todos”, pues, claro, la traición no podía ser menos y también ha descendido a pie de calle y ahora ella  traiciona a la misma ‘fe cristiana’, y si hiciera falta apostataría de ella, con tal de conseguir sus ansias, porque se considera de un extracto social, por encima del cucharero.    

Las últimas noticias sobre el frente, de la traición, claro, están esta semana en el cementerio de la (Boca Lobo) cuyo escasos asistentes largaron cuanto ocurría por un quitatepallá de si permiso si, o permiso no.

Me contaba Alberto que le habían puesto 25 denuncias. Tantas comos asistentes fueron. De ser cierto, no plantearemos  personarnos en ellas.

 Sabéis las imágenes ausentes de  ortodoxias que un día se colgaron de Internet que también andan aun en el espacio por You Tube . Pues se van a volver a ver actuadas. Que me diréis: y a mí ¿qué narices me importa lo que las ocurra a semejantes prototipos o a otros como ellas parásitas de la sociedad  cucharera en la gran mayoría de causas? Pues sí, cuchareros, aunque creáis  que nuestra  sociedad ya tiene demasiados problemas importantes como para andar perdiendo el tiempo o escribiendo de semejantes chorradas, yo os aseguro que sí, que esto tiene su… aquel. La traición, pese a lograr numerosos propósitos, nunca ha tenido buena prensa, pero lo peor de ella es que aunque ‘Roma no paga a traidoras’, lo cierto es que aquí, como ya lo hicieran quienes entregaron treinta monedas a  la Judas que ha perdido hasta la  cuchara, seguiremos mostrándoos  a todos lo que ellas hicieron.

Y aquí vienen el papel fundamental del que largamos a las que traicionan…: importa a quienes ven en esas palabras de alguien que se postuló como amiga, persona de confianza (no olvidemos el de Ortega Cano) la vía que lleva directamente a la yugular de quienes pusieron la confianza en ellas.

Ya está una en los alcantarillados políticos, sin poder sacar la cabeza, y la otra  reflota en  la porquería. Kafka habló de una metamorfosis rápida, en una noche un hombre / mujer  se convierte en cucaracha. Pero ellas  se dan cuenta. El problema es que nosotros no andemos  convirtiéndonos  en peloteros coprófagos (que viene del griego y significa comer mierda. Que no nos  acostumbremos al hedor y vivamos sin darnos cuenta de ello.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: