¡Uy,dios mio!


Si obviamos los excesos de Petra, con sus  licencias cesteras de la campaña electoral yendo casa por casa y el plus de demagogia al que tiene derecho ahora en la oposición, hay que reconocer que esta mujer no se va ni aunque haga aguas por la proa y por la popa.  Acosó por cuarteles y juzgados  a todo el que la criticábamos siguiendo al pie de la letra la teoría generosa, que ella aplicó con los suyos y arrimados. Por eso ahora, ni aprueba  los créditos financiaros, ni el sueldo del alcalde. Cuando ella cobraba por no subir, y muchos días, por subir una hora. Alberto podemos verle todos los días  por el Ayuntamiento  -(sin cobrar, de momento)- bien pronto. Que la economía cucharera  se  estropeo por culpa de Petra  y de sus descaros en la natural deriva de sus gobiernos. Le dije a Alberto que espabilara, que dado el resultado electoral podía volver Petra, aun reconociendo que volvería con el equipaje ligero  y con políticas keynesianas tan equivocadas como las que nos dilapidaron la economía en los diez años que estuvo; generando desconfianza en los cuchareros que por equívocos y engaños la votan; Esta mujer no supo ( políticamente, laboralmente, ni socialmente ajustarse al terrible momento que vivíamos ni en políticas fiscales, ni las laborales, ni la reestructuración financiera. Y sus omnipotencias la pasan facturas.

También parece que el pobre J. M, se había equivocado en sus proyectos cuando fue ella y su doncella quienes le elevaron al cargo, teniéndole  como un zombi en sus  manos, hasta que las depuso. Aunque lo más grave fue,  fomentar la frustración y la depravación.

Petra se creía una persona inaccesible: ni para el Gobierno ni para la Oposición. Sin darse cuenta que el Pueblo  iba a bordear los acantilados de sus oídos tapados y atados al mástil, como Ulises, para no dejarse embaucar por sus sirenas. Ahora resulta  que ni dar un  respiro al Ayuntamiento que ella  gastando  a lo loco arruinó para secular seculorum ; que hay que darla tiempo  a ella para que vuelva a salvarnos y que sigamos fraguando el escándalo. Y eso me da más miedo -¡uy, madre!- pues esta mujer  puede producir más cadáveres que una batalla equivocada.

Claro que siempre habrá una Ana Botella, con la relevante imagen de que determinados servicios y centros públicos sean atendidos por voluntarios, y esta, reparta sus sueldos con los voluntarios por amor al arte.

 

 

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