Idiotas o ciudadanos, Forrest Gump o Espartaco, indignados o resignados


No os resignéis vosotros cuchareros, donde quiera que estéis. Tenemos a este par de “idiotes” como dice el articulista

 

Idiotas o ciudadanos, Forrest Gump o Espartaco, indignados o resignados

 

Que las dificultades no se conviertan en murallas infranqueables. Que si los muros se elevan al cielo, hagamos escaleras más altas. La política es la libertad reunida de todas las cesiones de libertad que hace un pueblo. Recuperemos todo lo delegado.

Este fin de semana, en el encuentro de Municipalia, reinaba el sol dentro y fuera de los muros que nos albergaban al costado del Paseo del Prado.  Andábamos en uno de los espacios donde empezamos a pensar en voz alta sobre la necesidad de salir del desgobierno del ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Hartos ya de estar hartos. Sabiendo que el miedo ha empezado a cambiar de bando. Procesos de cambio, de una manera diferente de hacer política que arrancan de lejos y cobraron cuerpo en las elecciones europeas del 25M. Recuperar la democracia recuperando otra vez los municipios.

En un intermedio del encuentro, una mujer joven se me acercó. Con inquietud me preguntó qué podía hacer para que su nuero encontrara razones para que la política volviera a merecerle la pena. Como tanta gente, había hecho su parte para traer la democracia, hacer más dignas nuestras ciudades, lograr unos servicios sociales decentes. Pero ahora sólo veía ruinas. Y lo único que le interesaba era despotricar por el mal estado de los escombros.

El poder nos ha hecho niños asustados a los que les basta un grito para irse al rincón a llorar. También nos castiga con dureza cuando queremos ser tratados como adultos (trabajos precarios y siempre bajo amenaza de despido, un mundo despiadado donde personas, cosas y sueños se han convertido en mercancías, ciudades donde nos sentimos desconectados de los otros y de cualquier sentido, un desarrollo tecnológico que nos desborda, un mundo de las finanzas que nadie en su sano juicio puede entender, una represión desde el poder que está empezando a tomar formas de dictadura). La cultura, con la que debiéramos darnos el sentido que nos falta, está patrocinada por algún gran almacén o por una multinacional de la energía y en vez de abrirnos puertas nos entretiene hasta hacernos inútiles encerrados en la habitación con juguetes rotos.

Le prometí mandarle mi solución. Cómo salir de la condición política de “idiotas”  (en la Grecia clásica, quien despreciaba la vida pública era considerado un enfermo de “idión”, infectado por el virús del desinterés por lo que es de todos. El “idiotés” de donde viene nuestro idiota). He abierto el Curso urgente de política para gente decente por la página 36. Dejo aquí mi respuesta

 

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