“A Errejón le ha faltado pararse a pensar”


 

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Monedero: “No podemos tener comportamientos infantiles ni creer que Podemos es una startup”

Busco lo que es startup y me da: Inicio semana / una celebración de varios días de Chattanooga de la emprendedora comunidad

 

Esther Palomera

Si Pablo Iglesias fue siempre la cara y la voz, él fue el verso suelto del proyecto. Idolatrado por unos y repudiado por otros, a este admirador de Gramsci, más entusiasta de Galeano que de Juego de Tronos, no consigue callarle ni Montoro, ni la UDEF, ni el PP, ni el mismísimo Marx que se le apareciera. Si acaso cierra el pico para degustar las migas de bacalao con ajo picado y zumo de naranja que le enseñó a cocinar Julio Anguita. Pero no se molesta en buscar sinónimos ante las evidencias.

Si Podemos está en crisis, lo está y punto; si Errejón se ha comportado como un efebo inmaduro lo dice y si los de la nueva política apuntan maneras de los de la vieja a la que pretenden combatir, lo avisa. No hay charco que no pise. Irreverente, indómito, lenguaraz y vanidoso. Así es Juan Carlos Monedero, una rara avis de la política que no busca cargos ni recompensas y que, a diferencia de otros de su cuerda, responde a la primera y no acude a las citas escoltado de una corte de aduladores.

¿Hay crisis en Podemos? Crisis es un concepto que viene de medicina, significa decisión. Es un momento donde el cuerpo enfermo sana o muere. Por lo tanto, los momentos críticos son en los que se deciden cosas. En ese sentido, claro, hay crisis. Y te diría que desde que nació.

¿Y es organizativa, política o ideológica? En Podemos está todo bastante mezclado. Tenemos la obligación de adelantar en nuestros comportamientos el tipo de sociedad que deseamos para España. No tiene mucho sentido que deseemos para fuera transparencia, participación, claridad, colaboración y amabilidad y, para dentro, no lo cumplamos. Todos lo que hacemos es una mezcla que debe estar bien trabada entre el qué y el cómo.

¿Entonces no cree, como algunos de sus colegas, que la crisis de Podemos haya sido un invento de los medios de comunicación y de una parte de la izquierda? Los medios de comunicación siempre multiplican las cosas. Como decía nuestro malogrado Umberto Eco, los medios de comunicación pueden decir “estaba Monedero en un patio con calcetines rojos”; y basta ese “calcetines rojos” para entender que se está queriendo decir algo. Los medios son como colgar una boñiga de vaca en un museo: la gente se va a parar a verla, e incluso va a haber algún sesudo intelectual que haga una profunda reflexión sobre la condición estética de esa boñiga. Los medios de comunicación cogen cualquier realidad y, obligados como están a rellenar minutos u hojas, construyen ese realidad como algo que va mucho más allá de lo que realmente es.

¿Y en el caso de Podemos quién ha puesto las boñigas? Porque las han tenido en cinco federaciones al mismo tiempo, además de las diez dimisiones en cadena de Madrid… La diferencia entre lo que produce una formación política como su alimento es bastante diferente a lo que produce como excrecencia la política tradicional. Si uno mira la historia reciente del PP o del PSOE, ve que lo que hay es excrecencia. Son cosas que le sobran; candados de puertas que se cambian: gente que se manda SMS diciendo ‘aguanta y no cantes’; gente que se cubre las espaldas como buenamente puede, cuchilladas; o personas que muestran odio hacia los de sus propias filas como no muestran hacia otros… La diferencia en Podemos es que nuestras peleas forman parte no de cosas que nos sobran, sino de fricciones en busca del equilibrio y una manera diferente de hacer política. Cuando nacimos, planteamos dos vectores: uno electoral, que también era mediático, rígido y en definitiva una manera de dar preeminencia a la condición ejecutiva frente a dos maquinarias muy potentes que eran las del PSOE y del PP. Al mismo tiempo y como conocedores de los riesgos de la democracia representativa, diseñamos los círculos como algo muy cercano al 15-M, algo que respondía a esa horizontalidad, a esa espontaneidad o esa constante creación. Y sacrificamos los vagones por la locomotora y, en ese sentido, hubo cosas que nos acercaron a la vieja política. No es una excrecencia, sino un aprendizaje. El PSOE y el PP están en un eterno retorno. Todas las disputas dentro de Podemos son desde un presupuesto de crecimiento. Nosotros no somos patriotas de partido, el partido es un instrumento al servicio de una causa que nos excede a todos. Por tanto, la comparación entre lo que le sobra al PSOE y al PP no es comparable con las dificultades que tenemos nosotros, porque nosotros las interiorizamos y entendemos que aquello que no nos mata, nos hace más fuertes.

 

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