La soledad de Pedro Sánchez


La soledad de Pedro Sánchez

A primera vista, cualquiera puede discutir si la soledad de Pedro Sánchez es la del corredor de fondo o la del miedo del portero ante el penalti, por citar de pasada dos obras maestras de la literatura y no por pereza a la hora de encontrar otras metáforas. En cualquier caso, está solo. Solo ante el peligro. Visto lo visto durante las dos últimas semanas, parece haberse decretado su caza y captura, un linchamiento político y mediático cuyo alcance puede ser de aúpa.

Ya lo hemos visto en casos anteriores cuando algún ministro –y, sobre todo, alguna ministra– se apartaba de la ruta impuesta por quienes también parecen imponer la agenda informativa. No se trata, perdonen, de una nueva teoría de la conspiración sino de una evidencia que puede consultarse en hemerotecas, fonotecas y videotecas de este país donde se endiosa a los mangantes de orden y se vitupera a quienes se atreven a moverse de la foto fija, del guión ensayado, de las matemáticas bursátiles.

El secretario general de los socialistas parece haber establecido, con respecto a sus propios votantes, una relación diferente y que apunta hacia donde el corazón les lleve, sin que nada esté escrito de antemano.

Con su firme no a la investidura de Mariano Rajoy, da la sensación de haber elegido una solución a la terrible encrucijada que afronta su partido: el PSOE podría morir de dos formas distintas, absteniéndose para que gobernase el PP de los Luis Bárcenas, Rita Barberá y todos los etcéteras de doña corrupción, o evitando que ello ocurra, aun a costa de que en unas posibles terceras elecciones sus siglas acaben en la UVI del temido sorpasso o en el tanatorio del Pasok o del PSI. Esto es, a los socialistas españoles les quedaría suicidarse asumiendo un papel que no les corresponde, el de alfil de los conservadores, o enrocándose en su identidad como alternativa política a todo lo que supone Génova. Sánchez, en principio, ha elegido esta última estrategia defensiva, aún a sabiendas de que la partida pudiera quedar en tablas si después de las dos intentonas de investidura de Rajoy, supieran aprovechar los dos meses de carencia que quedarían para buscar una solución imaginativa y cómplice a este formidable atolladero político.

Atentos a las consecuencias. En los próximos trimestres, asistiremos al dibujo de una caricatura, la de su descrédito, para abocarle a rendirse o a que los suyos puedan moverle la silla y que las aguas vuelvan a su curso. A Pedro Sánchez, le dieron la verbena de la paloma con Cristina Cifuentes y María Dolores de Cospedal azuzándole los perros de la traición a España, que ahora pregonan incluso algunas estrellas en decadencia próximas en otro momento de sus vidas al gilismo marbellí. Hasta las revistas del corazón les mandan paparazzis a sus vacaciones como el año pasado hicieran con el veraneo de Manuela Carmena. Como si fuera pecado que rojos y colorados se tomaran un recreo. Y como si Mariano Rajoy hubiera estado en Galicia preparándose para las próximas olimpiadas o emulando a Forrest Gump en su interminable caminata.

En esta misma tónica, a Sánchez, en las últimas horas, empezaron por llamarle mal patriota y el demóstenes de Badalona, Xavier García Albiol, senador y coordinador general del PP en Catalunya, le retó en twitter “a ver si tiene narices de enviar a 36 millones de españoles a votar en Navidad”. A este paso, a Sánchez le convertirán en una suerte de Mr. Scrooge, el célebre personaje de Charles Dickens al que se le aparecían los fantasmas de las navidades pasadas, en este caso, Mariano Rajoy, Albert Rivera y presumiblemente Felipe González. O lo mismo se prepara un remake de “El Grinch”, con Sánchez haciendo las veces de Jim Carrey, como el misántropo que odia las fiestas, aislado en la montaña de su egoísmo.

Le reprochan a Sánchez, de hecho, que actúe teniendo en cuenta sus propios intereses. ¿No lo hace acaso Rajoy, cuando sabe perfectamente que si renunciara a la presidencia del Gobierno, cualquier otro candidato de su partido tendría muchas más posibilidades de ser investido, tal y como enunció Miquel Iceta en la extraña entrevista que publicó “El País” hace unos días? ¿Rivera actúa, acaso, por mor de altas responsabilidades ciudadanas o porque el CIS le auguraba una progresiva pérdida de audiencia electoral y como cualquier concursante de televisión se esfuerza en dar espectáculo para que le permitan seguir en el plató?

Si es cierto que Sánchez plantea una alternativa de investidura progresista, tal y como dejó caer Pablo Iglesias esta semana, ya sabemos qué puesto ocuparía esta vez el líder de Podemos, de ser designado para el cargo por voluntad popular de los periodistas: el de portavoz del futuro gobierno. No sólo es locuaz sino tan sincero como si se hubiera empachado de tiopentato de sodio, el suero de la verdad. Nada más oír al temido oponente y sin embargo amigo, las centralistas de las casas del pueblo se habrían colapsado si no estuviéramos en verano y sólo se colapsan las carreteras de acceso a las playas.

Sorprende, sin embargo, la tranquilidad que de un tiempo a esta parte se respira de puertas adentro del puño y la rosa respecto a las decisiones de su actual líder. Seguramente ocurra que Felipe González ya tiene bastante con arremeter contra Zapatero por su papel mediador en Venezuela, país cuyo retorno a la actualidad informativa española viene a confirmar la posibilidad de que haya a la vista unos terceros comicios y no sólo convenga a la derecha vapulear a Sánchez sino a la parte contratante de la segunda parte del voto de la izquierda hispana.

Francesc Romeu, el número dos del socialismo valenciano cree que su partido pierde votos por no plegarse a los intereses del PP, como si durante más de dos décadas los socialistas valencianos hubieran ganado por goleada. Salvo dichas declaraciones, en las últimas semanas, no han corrido manifiestos por Ferraz pidiendo el ingreso de su jefe en un centro de día. A todas luces, los barones y las baronesas del PSOE le están dejando hacer a Sánchez, sin marcarle las líneas rojas de diciembre. Quizá sepan que el fracaso en su estrategia no sólo le conduciría a él al sepelio político sino que el propio partido quedaría al borde de la refundación.

En el fondo, Pedro Sánchez no está tan solo. Tiene detrás a ciento noventa mil militantes de su partido, mal contados. O cinco millones cuatrocientos mil votantes, que son pocos pero que probablemente serían muchos menos si su sufragio se utilizara para mantener en La Moncloa a quien se suponía que iban a sacar de palacio.

En un sistema democrático, ¿no resulta un tanto espeluznante esa extraña unanimidad en torno a la necesidad de que Rajoy y el PP gobiernen como sea? Ciudadanos ya ha tirado la toalla: cuando pregonaba el cambio, la formación naranja se ha decidido por la estabilidad. A muchos españoles, no nos parece demasiado estable un gobierno al que el Constitucional le empiezan a tumbar algunas de sus leyes estrellas y que, a pesar de ganar en número de votos y de escaños, es incapaz de encontrar otros aliados que no sean sus principales adversarios, a la hora de intentar formar gobierno.

Maldita la gracia que nos hará a mucho acudir a los colegios electorales vestidos con el traje de Papa Noel. Pero votar nunca es una catástrofe. Catástrofe, en cambio, es lo que tenemos. Por lo menos, que el PP se gane la mayoría absoluta, elección tras elección, por cansancio y K.O. técnico de los votantes progresistas.

 

Reflexión de Forges sobre el triunfo de los mediocres


Reflexión de Forges sobre el triunfo de los mediocres

 

Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es, de todo punto, necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.

Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.

Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros.

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia. – Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.

– Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.

– Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

– Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.

– Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir. – Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.

– Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.

– Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.

– Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

– Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.

– Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo.

 

 

ANTONIO FRAGUAS DE PABLOS (FORGES

 

Recordando a Lorca y su obra cumbre, Poeta en Nueva York


Esta noche volverán a  asesinar a Lorca.

Nosotros lo resucitaremos.

Recordando a Lorca y su obra cumbre, Poeta en Nueva York, ochenta años después de su asesinato

Su libro de poemas ‘Poeta en Nueva York’ es quizá su obra de mayor influencia, no solo en la tradición hispanohablante sino en la cultura contemporánea occidental

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El valorado ejemplo lo tenemos en esta edición de Galaxia Gutenberg Poeta en Nueva York (2013), preparada con rigor y esmero por el hispanista británico Andre A. Anderson, que sigue fielmente la última voluntad de Federico García Lorca, que se puede con toda garantía considerar “la primera  edición moderna que se basa directamente en ese material esquivo, y por lo cual puede considerarse, sin lugar a dudas, como versión definitiva de un poemario que se cuenta entre las cimas del siglo veinte…” de aquí “su poderosa influencia no solo en la tradición hispanohablante sino en la cultura contemporánea occidental” Firmes criterios que ya en 1940 expuso el poeta y novelista norteamericano Conrad Aiken (1889-1973)  manifestando en aquella edición con la que se habría una nueva colección de Poeta en Nueve York, “que la fertilidad aparentemente inagotable de la imaginación de Lorca. Una imaginación pródiga y fantástica, que estaba en todas partes a la vez: los mundos subjetivo y objetivo combinados e inflamados en una sola bola;  lo cotidiano desposado singularmente con lo clásico; la canción popular cruzada con el barroco”

Nadie ha podido borrar su sonrisa, la alegría de la vida, bailar con los luceros en noches de guitarra, su mágica inspiración creadora. Que algunos españoles salgan de vez en cuando con el “Ya está bien de Lorca” no deja de ser otra cosa que la envidia ibérica, la ignorancia voluntaria, esa zafiedad de  tirar al derrote, tan castiza como espeluznante en una España que, afortunadamente, el embestir con la cabeza retrocede, aunque todavía poseen un amplio campo por el que su verborrea es escuchada y aplaudida desde el graderío, fúnebre pantano del inmovilismo. Porque sobre el autor de Poeta en Nueva York se han escrito muy diversas biografías, algunas llenas de medias verdades, que en gran medida durante años han venido confundiendo al ciudadano lector. De aquí que con Lorca no se puede ser solamente lector, son muchas las personalidades, las cuales en su mayoría podrían estar justificadas ante el estado de censura vivido durante tantos años en España. Esta cuidada edición es el más vivo venero poético de tan importante e innovadora  parte de su obra. Hoy sus versos  de Poetas en Nueva York cuadran con la realidad de esta España de charol y sacristía en la trastienda y descaro público de monaguillos fieles vigilantes de los sochantres barrigudos de la corrupción. ¿Acaso estos versos lorquianos que cierran mi crónica no están poseídos de humanidad y realismo sin fronteras?

No hay más que un millón de herreros

forjando cadenas para los niños que han de venir.

No hay más de un millón de carpinteros

que hacen ataúdes sin cruz.

No hay más que un gentío de lamentos

que se abren las ropas en espera de la bala.

(Poeta en Nueva York)

 

Toros y exequias


Toros y exequias

Me cuentan que también hoy estuvo bien la novillada. Algo  habrá que atribuirle al concejal “chopera” que sabe mucho de esto.

Oímos comentar en dos ocasiones, (una descendiente de cuchareros, y otra sin conocer) como exclamaban que si ¿ no había otro sitio para el tanatorio, y que a quien se les ocurriría?. Pues se les ocurrió a unos “ilustres” gobernantes cuchareros, que, y también se comento al regreso, los adoquines de y desde la Cuesta del Rollo hasta la Iglesia que allí tuvieron otra consideración con la superficie del suelo. “Católicos que eran ellos”

Ya hemos escrito mucho sobre esta elección para la casa mortuoria. Pero estos instruidos todavía no reconocieron su culpa.

También estuve ahí como ahora con la Charanga y sus prebendas. Con otros dos cuchareros (y aportaciones de otros) que lo agradecemos, aunque lo perdimos en el Tribunal de Burgos

Suelo de la puerta de la Iglesia

Suelo de la puerta de la Iglesia

 

Hoy volvieron a subir las visitas


Hoy volvieron a subir las visitas

Son las 19 horas y las visitas a este blog se disparan (por los videos y fotos del pregón.) de ayer.

Ya decía en el titulo de ayer, (“que fue distinto” en modos y maneras.) Y las formas con tradiciones incluidas, tienen que cambiar para que sobresalgan. Bien es verdad que el pregón se oyó perfectamente, porque, “los escandalosos”, estaban en el balcón y no de público oyente abajo.

Sin querer comparar, en el año (y agosto 2007, una cucharera Rosa Amelia) pregonó como diría un Hilara “pregones como sermones”.  Que, por su  enunciado, para mi conservo “como oro en paño”. Si bien, las expectativas del que se estrenaba como  alcalde fue todo un fiasco.

Tengo que volver a la Charanga aunque os resulte cargado, pensando que el octogenario de los que la componen, como puede subir la Cuesta del Rollo soplando y cargado con el saxofón. El saxofón alto oscila en peso desde alrededor (1,81 a 2,72 kg. “pienso que fingiendo que sopla”.

Como esta mañana subían a la Misa de la Virgen  escoltados por el Alcalde y dos Concejales, me hice esta comparación.

Tengo como él, 84 años. Acompañé en el último entierro a los familiares hasta la Iglesia; subí cediendo posiciones de lugar por razones obvias.

¡Qué bonito para las autoridades acompañantes, ir posteriormente precedidos de unos músicos jóvenes y no de estos achacosos…!)

Esto deshonra a las propias autoridades, que iban con “trajes de luces” y a Pedro Bernardo por su anquilosarse

Pues,  reiterativamente pienso , que es el primer fraudulento de mis impuestos.

A los que vienen de fuera, desconozco su situación respecto de la S. Social

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Un pregón distinto, para Charanga que no cambia


Pregon2016 agosro 007Un pregón distinto para “banda” de siempre, con partituras de minutos

 

 

 

 

 

 

 

tuvimos un fallo en la fecha

Luego os ponemos un video

 

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08-08.2008


 

untitledPetra  no lo ve.

Anda a gatas debajo de una mesa buscando el Pedro Bernardo perdido. Jugó con EL durante diez años y ahora se la cayó del bolsillo nada más tropezar con una alfombra hindú  en  Bangladeh. Anda a gatas Petra. Oliendo rastros, hocicando huellas por si Alberto deja tras de sí un olor a descomposición, a cadáver, a muerto recién muerto. Recuerda Petra el triunfo de la trampa ratonera que la puso al alcance el destino con la moción de censura del año 2008. Seremos un equipo decía J. M.  Y luego cuando lo de Violencia Domestica quería ella ver pasar su cadáver, con Isabel de plañidera. Que abandonó obedientemente  el Pleno reciente,  cuando  Petra dijo que se iba: a limpiarla las lágrimas del desconsuelo. Hay que ser tonta para seguir a esta “depredadora   política” hasta en el mas estrepitoso fracaso.

Deberían crear entre ambas un partido de los viejos, del progreso, de la ilustración, el partido del cariño por los dependientes que necesitan un prójimo que empuje la silla, que les limpie el cansancio de intentar agarrar la vida con los muñones del alma, el partido de la mujer maltratada, manchada de besos asesinos aunque nunca matan los besos. Recuerda Petra que puso en su sitio a los del Foro.

Me comentaba ayer un concejal que lo fue con ella, que no podemos imaginar las pensiones no contributivas que apañó para arrimados  y yuxtapuestos. ¡Que da ahí saca los tres concejales.!

Habrá que gritar  a los farsantes  que Pedro Bernardo está agónico, pero  no está en venta, que no quiere ser francés, que quiere ser capitán de la tropa aragonesa. Petra  llevando a sus empleadas al tendido (0) de la plaza de toros, de procesiones y peinetas, comuniones y honrando a los camisa azul como su abuelo.  Isabel de –doncella –bebiendo de la Bramajada agua fuliginosa  para purgar sus culpas.

Esta tonta  no recuerda las maletas de cartón y cuerdas de esparto que hubo de llevar par irse con su padre de pastor a un pueblo de Madrid. Bocadillo para la guagua y un búcaro de agua fresca. Con la boina y los recuerdos. Con la muda limpia de lagarto y planchada de cariño de su madre. A juntar un dinero como quien junta recuerdos, montoncitos de amor para la primera comunión de mayo, para acumular caricias y llorarlas al regreso. Hoy están muertos y jubilados, peligrosamente jubilados, con los achaques propios y recetas al diez por ciento, con Ana Mato pisándoles el sudor ahorrado en muchos años. Que dice que hemos ahorrado el 23/% en fármacos, cuando la gente viendo que venia el copago hizo provisiones. Esta, como Petra: de listas las dos.

Pedro Bernardo  se va yendo poco a poco. Ya no se sabe a dónde, ya no se sabe hasta cuándo. Fugándose de sí mismo mientras Petra anda buscando debajo del tablero de los Plenos, el Pueblo falso que un día se sacó de su  canasto costurero, que también se fue a pique y embargos.

 

80 años del asesinato de Blas Infante, padre de la patria andaluza


Publicado: 10.08.2016 23:22 |Actualizado: Hace 14 horas

80 años del asesinato de Blas Infante, padre de la patria andaluza

El fusilamiento de Blas Infante se produjo a las afueras de la ciudad de Sevilla en la madrugada del 11 de agosto de 1936. Gritó por dos veces ¡Viva Andalucía Libre! antes de su muerte. La condena del Tribunal de Responsabilidades Políticas, cuatro años después de su asesinato, no ha logrado anularse ante la justicia.

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  • Asesinato en el kilómetro cuatro de la carretera de Carmona a Sevilla
  • Blas de Infante ya es Memoria Histórica

MARÍA SERRANO

SEVILLA.- Madrugada del 11 de agosto de 1936. Blas Infante es conducido al kilómetro cuatro de la carretera Carmona. Tenía solo 51 años. Era y es el padre de la Patria Andalucía, por eso gritaría frente al pelotón de fusilamiento en dos ocasiones ¡Viva Andalucía Libre! Su cuerpo se encuentra sepultado bajo una de las ocho fosas comunes del cementerio municipal de San Fernando. Ninguna administración ha querido, hasta el momento, buscar sus restos. Tampoco se encuentra señalizada su fosa, junto a las 3.800 víctimas del régimen represaliadas en este camposanto. Manuel Ruiz, biógrafo del ideólogo andaluz, recuerda como Infante fue arrestado en su casa de “Villa Alegría” el 2 de agosto por un grupo de falangistas. “Fue llevado al cuartelillo de Falange, situado en la Cámara Agraria de la calle Trajano (pleno centro de la ciudad) y más tarde a la prisión habilitada que había en el cine Jáuregui (hoy convertido en supermercado). La noche del 10 de agosto fue sacado junto a otras autoridades de la Sevilla republicana”. Frente al pelotón lo acompañaría, entre otros, José González Fernández de La Bandera, quien fuera alcalde de Sevilla en 1932, Manuel Barrios, diputado socialista, Fermín Zayas, toda una personalidad de la masonería sevillana o Emilio Barbero Núñez, teniente alcalde del Ayuntamiento de Sevilla y militante de Unión Republicana.

Angustias García Parias, mujer de Infante, no olvidó ni un solo día de su vida los sucesos de la cruel detención de su marido. “Empezaron a tomar la plaza cuando llamaron a la puerta principal de mi casa. El Sargento Crespo de Falange y otro fueron a por Blas. Se lo llevaron así como el aparato de radio y el altavoz entre las 11 y 12 de la mañana. Los aparatos volvieron pero él no”.

Ruiz apunta en su libro Blas Infante Pérez 1885 -1936, como “la insurrección golpista y la posterior guerra vienen a impedir dramáticamente el proyecto autonómico como otros muchos de carácter progresista”. Ni el favor del entonces gobernador civil de Sevilla, Pedro Parias, tío directo de la mujer de mujer de Blas Infante, permitió que se salvara de aquel trance final. Estaba todo más que pactado desde arriba por una orden militar y nada se podía hacer por él. A pesar de que Infante, tal y como afirma Manuel Ruiz, fuera considerado como “un pacífico ciudadano, demócrata y un republicano profundamente convencido, un andaluz humilde y comprometido que luchó por una Andalucía libre de todo tipo de injusticias”. La reconocida lucha por aquel andalucismo permitió que Infante fuera reconocido en el preámbulo del Estatuto de Autonomía de Andalucía como el verdadero “padre de la patria andaluza

Condenado cuatro años después de su fusilamiento

“Don Blas Infante formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931 y en los años sucesivos hasta 1936. Se significó como propagandista para la constitución de un partido andalucista o regionalista andaluz”. Así reza la Sentencia del Tribunal de Responsabilidades Políticas que buscaba justificar el carácter revolucionario de las ideas de Infante. El 4 de mayo de 1940, se emite este documento que lo condena “como incurso en un caso de responsabilidad política de carácter grave”. Una persecución que fue más allá de su asesinato, ejecutado por aplicación de bando de guerra cuatro años antes. Sin juicio ni sentencia que “justificara” su fusilamiento.

La viuda heredó la sanción económica impuesta por el Juez Instructor Provincial de Sevilla. Una multa de “dos mil pesetas”, que tuvo que pagar obligatoriamente al nuevo régimen franquista en los peores años de la posguerra. Su nieto Estanislao Naranjo Infante reclama “la infamia jurídica” de este proceso. “Los políticos se adueñan de la figura de Infante, se le rinde homenaje cada 11 de agosto al padre de la patria andaluza pero no terminan de anular su condena”. En el año 2007 se llevó a cabo un intento de aprobación en el Parlamento Andaluz de una resolución en la que se instaba a elevar un recurso al Supremo para la anulación de la sentencia. El trámite cayó en saco roto. La familia reclama que solo pudo conseguirse por esa misma fecha, tras la aprobación de la ley estatal de memoria, que “la condena fuera declarada ilegítima pero no anulada ante la justicia” y su nieto Estanislao quiso seguir con la lucha llevando aquel recurso ante la la Gerencia Territorial del Ministerio de Justicia. En el año 2010 solicitaría “una reparación moral, no económica” de la figura de su abuelo, acusado ochenta años después de su asesinato por un tribunal militar

La iniciativa parlamentaria del grupo de IU

La tramitación, en el día de ayer, de una iniciativa parlamentaria por parte de los tres diputados de Izquierda Unida, Alberto Garzón, Miguel Ángel Bustamente y Eva García Sempere, abre de nuevo de nuevo el debate y las heridas. Tal y como destaca el grupo parlamentario en su comunicado “es una grave contradicción que Blas Infante figure en el Estatuto de Autonomía como padre de la patria andaluza y, al mismo tiempo, exista una sentencia condenatoria por actividades andalucistas y republicanas”. A las causas pendientes con la figura de Infante, se une la señalización de su fosa en el cementerio de San Fernando (Sevilla). En una de aquellas ocho zanjas, conocida como la del Triángulo, fueron arrojados los cuerpos de la corporación municipal republicana del Ayuntamiento de Sevilla. El cuerpo del padre de la patria andaluza podría estar entre ellos. El historiador José Díaz Arriaza destaca también en su libro Ni localizados ni olvidados que “solo 253 represaliados están inscritos en los libros de partidas de enterramiento: El padre de la patria andaluza, Blas Infante, no está en aquellos papeles con muchas hojas en blanco”. El actual consistorio tampoco ha terminar de iniciar los trámites para señalizar las fosas de aquellos republicanos que suman casi 3.800 víctimas directas de la terrible represión ejercida en la capital andaluza.

 

Los de entonces


 

Los de entonces

Sobre la Transición española y el consenso. Enrique Flores

Cuando éramos más jóvenes solíamos caer en un error común: si se nos preguntaba qué nos parecía la política, respondíamos que era un momento extraordinario para ser periodista. Por aquel entonces habían aparecido dos partidos nuevos, uno muy pujante dedicado a la homeopatía emocional y otro que terminó convertido en un concierto de Taburete: chicos, chicas y pulseras. “Es un momento histórico para España”, decíamos, y lo vamos a escribir nosotros. Las encuestas aseguraban la supervivencia del PSOE al menos cuatro años más, y concluían que la corrupción del PP estimulaba el nervio de sus votantes: había empezado ya la ruta de bakalao de sus tesoreros al grito electoral de “ladrones pero honraos”.

Tanto tiempo después, de aquello no quedó ni un Gobierno. No era un momento especial para ser periodista sino para psicólogo. En cada elección España se reescribía a sí misma degenerando un poco más, como aquellas líneas que un vecino de la parroquia de Bordóns le escribió a su mujer por su 57 cumpleaños, y que leyó en alto —el merendero hasta arriba— en agosto de 2016: “Manoli, luz de mi vida, fuego de mis entrañas”. Lo que ocurría en Madrid al fin y al cabo era un proceso parecido: una final de consolación. Tanto fue así que la llamada parálisis o colapso, según el lenguaje elegido, se debió a que en España las negociaciones se destinaron básicamente a investir al jefe de la oposición. La estrategia se dirigía a organizar la bancada contraria en lugar de la propia, contándole al adversario lo que tenía que hacer. Más o menos como si el adversario fuera el Real Madrid.

Éramos entonces jóvenes y quizás no nos acordamos, pero se construyeron hermosas ficciones. La primera fue la negociación, una especie de mesa reunida en la que los partidos acercaban y alejaban posturas de acuerdo a intereses nacionales. ¿Pero cuáles eran los intereses nacionales? En aquel verano de incendios y Juegos Olímpicos —qué verano no lo fue— empezó a calar la sensación en algunos de que España se había enganchado a las elecciones generales con la misma inconsciencia que a una droga antigua. La otra, la de aquellos jóvenes y estúpidos castores que decíamos tiempo atrás que era un momento maravilloso para ser periodista, ya pensaba directamente en un suicidio elegante mirando de reojo el horno. Era una feliz noticia, como todos los diagnósticos. Si fue necesaria la aparición de nuevos partidos se debió precisamente para retratar al país y su clase política en la más famosa de sus posturas: la de no ponerse de acuerdo ni en el tiempo verbal. No por falta de voluntad, que tampoco, sino de inteligencia

 

Los rayos provocan dos incendios en Serranillos y uno en Pedro Bernardo


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Los rayos provocan dos incendios en Serranillos y uno en Pedro Bernardo

Los tres se producían sobre las 16.45 horas, y la superficie afectada se encuentra en perimetración. El segundo de Serranillos aún se encuentra activo.

El incendio Pedro Bernardo a las 16.45 horas, y en las labores de extinción han participado un agente medio ambiental, una autobomba y dos cuadrillas de tierra, que conseguían extinguirlo dos horas después.

A la misma hora comenzaba el primero de los incenndios de Serranillos, siendo éste controlado a las 18.50 gracias a los trabajos realizados por un agente medio ambiental, los helicópteros del Puerto El Pico y El Barco de Ávila, una cuadrilla de especialistas, y una brigada de refuerzo.

El segundo incendio en este municipio comenzaba cinco minutos después y pemanece activo. En las labores de extinción están trabajando un agente medio ambiental, los helicópteros de La Iglesuela y Piedralaves, una cuadrilla de tierra, una cuadrilla de especialistas y una brigada de refuerzo.

 

 

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