Verano, verano


Verano, verano

El verano ha venido la tormenta/as, a liquidarle antes, y con antes.

Todavía hay gente, a pesar de cómo nos ha puesto el pueblo con la Piscina cerrada (incluido el bar)

Hemos de reconocer a pesar de toda esa basura que nos arrastró el agua, granizos y demás, el Ayuntamiento tuvo presteza par dejar todo limpio. Que, hasta esta tarde al salir de la Residencia (19´15 h) trabajaban. `Presteza y diligencia` al cesar lo que es …….. .

El agua (y esperemos que no se repita) tarda en serenarse. Me viene al recuerdo el titulo aquel, del “alma se serena” a la caída de la tarde,  cuando el cielo  se oscurecía haciendo, negros nubarrones, que desencadenan una tormenta aparatosa, Nubes, con un crepúsculo inestable que diría (Luis Goytisolo: Antagonía)– en la emisión de TVE; que busco y encuentro esto de Fray Luis de León que me gusta. Espero que a vosotros

A Francisco Salinas

Catedrático de Música de la Universidad de Salamanca

El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.

A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.

Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.

Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.

Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.

Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.

Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega
que ningún accidente
estraño y peregrino oye o siente.

¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!

A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.

¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos!

 

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