Once nazis para la horca


http://www.elmundo.es/cronica/2016/10/02/57ef7d4046163fc70a8b457c.html

La lectura de la sentencia tuvo lugar el 30 de septiembre de 1946, un mes después de los alegatos de los acusados, y se prolongó durante dos días. La lectura de los considerandos duró hasta el 1 de octubre a mediodía. El tribunal resumió los años de poder de los nazis y el conjunto de la acusación, para pasar el segundo día a determinar si los cargos habían sido probados o no en cada caso.

Los acusados fueron llegando en grupos de dos o tres, cada medio minuto, que era lo que tardaba el ascensor en trasladarlos desde la planta de las celdas hasta la del tribunal. Algunos estaban animados y conversaban entre ellos, pero en otros se reflejaba la preocupación. Göring llegó solo y estrechó las manos de Von Schirach y de Keitel antes de sentarse en el banquillo.

La sala estaba llena a rebosar. Si el juicio había decaído notablemente a lo largo de sus muchas y no pocas veces tediosas sesiones, la lectura de las sentencias reavivó el interésdel público por el proceso. Aquella mañana el silencio era completo, hasta el punto de que se podía oír el rasgar de las plumas sobre el papel y el rebobinado de las películas en las cámaras.

En general, los ánimos de los acusados eran muy bajos. La exposición del tribunal había dejado claro que asumía por entero el punto de vista de la fiscalía y que no admitía ni siquiera las más graves de las objeciones de la defensa. (…) Sin embargo, los acusados repararon en que, cuando se pronunció el veredicto, las luces habían sido considerablemente atenuadas. El tribunal no quería que la prensa fotografiase a los acusados en el momento de oír la sentencia. Ese hecho, que los acusados interpretaron correctamente como una muestra de piedad del tribunal, junto a que se pronunciasen primero las condenas acerca de las organizaciones y que el veredicto fuera considerablemente benévolo, llevó algo de esperanza a los imputados.

Por supuesto, ignoraban que el debate sobre su suerte había sido apasionado y prolongado. Los soviéticos habrían querido ahorcar o condenar a cadena perpetua a la práctica totalidad de ellos, empezando por aquellos que mayores responsabilidades políticas tenían, al margen de su culpabilidad personal. Por ejemplo, querían condenar a muerte a Rudolf Hess por su responsabilidad política a la hora de aprobar las Leyes de Núremberg, aunque él no hubiese sido autor de ningún hecho concreto y nada tuviera que ver con el exterminio ni con el desencadenamiento de la guerra……………………………………………………………………………………………………………………………………)

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