Hablando claro: ¿Quién es responsable de que Rajoy continúe gobernando España?


Hablando claro: ¿Quién es responsable de que Rajoy continúe gobernando España?

 

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

Uno de los argumentos que se ha utilizado con mayor frecuencia e intensidad por parte de dirigentes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y por el diario El País es que el responsable de que Rajoy continúe en el gobierno es Podemos (y muy en especial su Secretario General, el Sr. Pablo Iglesias) por no haber apoyado después de las elecciones del 2015 el pacto PSOE-Ciudadanos, permitiendo que el Sr. Pedro Sánchez, Secretario General del PSOE, fuera investido presidente del gobierno español, sustituyendo al gobierno Rajoy, situación que era deseada por la mayoría de los partidos políticos representados en las Cortes Españolas. Ni que decir tiene que este argumento es utilizado por la dirección del PSOE y por El País para desacreditar a Podemos (y muy en especial a Pablo Iglesias) en su intento de debilitar su atractivo electoral, presentándolo como causante de la continuidad de un gobierno detestado por la gran mayoría de fuerzas y movimientos progresistas del país.

Esta acusación, sin embargo, deliberadamente ignora la situación actual en la que se encuentra España, caracterizada por una gran crisis de legitimidad del Estado que resultó de la transición inmodélica que tuvo lugar en este país, pasando de una dictadura (de las más crueles y reaccionarias que hayan existido en Europa) a una democracia muy limitada, con escasa sensibilidad social (todavía hoy España tiene uno de los gastos públicos sociales por habitante más bajos de la UE-15, el grupo de países dentro de la UE de semejante nivel de desarrollo económico al español), y con una visión uninacional y radial del Estado español centrado en la capital del reino (capital que tiene poco que ver con el Madrid popular). Sé que esta última observación referente al grado de centralismo del Estado español despertará toda una serie de protestas, alegando que “España es uno de los países más descentralizados de Europa”, o como también se ha dicho que “España es ya en la práctica un Estado federal”. Ya he escrito mostrando evidencias empíricas que cuestionan tales argumentos, evidencias que aparecen diariamente, siendo el último caso la revocación de la ley aprobada por el Parlament de Catalunya prohibiendo las corridas de toros en aquella Comunidad Autónoma. He vivido a lo largo de mi vida en varios países federales, incluido EEUU, donde actos como este serían inimaginables por parte del Estado federal.

Las grandes deficiencias del Estado español inmodélico han aparecido durante la Gran Recesión

Las deficiencias de este Estado democrático, resultado del dominio que las fuerzas conservadoras, que controlaban el Estado dictatorial, tuvieron en el proceso de transición, han aparecido con toda intensidad durante estos años de crisis. La Gran Recesión (que para millones de españoles ha sido la Gran Depresión) ha creado un enorme problema social, consecuencia de la aplicación de políticas neoliberales por parte de los gobiernos Zapatero y Rajoy, que han originado un marcado descenso de la calidad de vida de las clases populares, problema que ha agudizado e intensificado el problema nacional (mal llamado problema territorial), con la intensificación a lo largo del territorio español de los procesos de centralización e imposición de la uninacionalidad del Estado español. Tales problemas –el social y el nacional– han adquirido mayor intensidad durante el gobierno del PP (heredero de las fuerzas políticas que controlaron el Estado dictatorial), que ha llevado a cabo políticas neoliberales que han dañado el bienestar de las clases populares de los distintos pueblos y naciones de España, y que ha recentralizado el Estado, mostrando una gran hostilidad hacia la plurinacionalidad del país (estimulando con ello el deseo de secesión por parte de las naciones “periféricas”).

Era, pues, lógico y predecible que las nuevas fuerzas emergentes como Podemos, la renovada IU y las nuevas izquierdas en la “periferia” (Catalunya, País Vasco, Galicia, Valencia y Baleares) fueran anti Estado neoliberal y anti Estado uninacional, creándose una visión alternativa de una España más justa, solidaria y plurinacional, una visión que, por cierto, había sido apoyada históricamente por todas las fuerzas democráticas progresistas que lucharon contra el fascismo (incluyendo el PSOE). Este Estado central, que es percibido por tales fuerzas emergentes como corrupto, opresivo, insensible a las necesidades de las clases populares, y hostil hacia el reconocimiento de la plurinacionalidad de España, está en profunda crisis.

Las elecciones de 2015: ¿por qué el PSOE nunca consideró que había una alternativa posible liderada por las izquierdas?

Las elecciones del 2015 hubieran permitido iniciar un cambio, tanto en la dirección de resolver el tema social como en la dirección de resolver el tema nacional, pues ambos problemas están relacionados y, por lo tanto, sus soluciones también deben estar relacionadas. No es casualidad que en España las fuerzas más reaccionarias, conservadoras y neoliberales (fuerzas herederas directa o indirectamente del franquismo), responsables de las políticas neoliberales que han causado un gran daño a las clases populares, sean también las mayores defensoras del uninacionalismo. Sumando PSOE, Podemos, IU, En Marea, En Comú Podem y Compromís junto con PNV, CDC, ERC y Bildu, habría sido posible establecer una alternativa (estando a favor unos, absteniéndose otros) liderada por el PSOE y por Podemos, en alianza este último con Izquierda Unida.

El PSOE, sin embargo, nunca consideró esta alternativa, que hubiera permitido iniciar un cambio fundamental de régimen en la dirección de aquella España deseada, más democrática, más justa, más solidaria y plurinacional. El aparato del PSOE y los barones de siempre (incluyendo sus dirigentes pasados, los Sres. Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Luis Rodríguez Zapatero),  dirigidos por la Presidenta de la Junta de Andalucía, la Sra. Susana Díaz, se opusieron frontalmente a este cambio, utilizando una vez más el eslogan de “salvar la unidad de España”, el eslogan del nacionalismo españolista, el nacionalismo más poderoso y asfixiante de los que existen en España, nacionalismo que siempre ha utilizado este eslogan para defender el statu quo económico y social de España. En realidad, el aparato del PSOE nunca consideró seriamente la posibilidad de aliarse con Podemos, desestimando la oferta que hizo Podemos inmediatamente después de realizarse las elecciones del 2015. Predeciblemente, tanto el PSOE como El País maliciosamente acusaron a Pablo Iglesias y a Podemos de interesarles solo los sillones del poder, cuando la oferta de alianza y coalición no podía ser más clara y transparente.

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