Pedro y las Susanas


 

Pedro y las Susanas

  • RAÚL DEL POZO

07/12/2016 03:02

Pedro Sánchez estará en las cuencas mineras del Nalón el día 10. Aquí en Madrid casi nunca está disponible para sus apasionados seguidores. Según las encuestas, el candidato de la carretera, arrasaría en unas primarias, aunque sus propios amigos le diagnostican una especie de apatía y constantes dudas. “Pedro quedó traumatizado por las maneras que usaron para derribarle. Le pasa como a Borrell: no se recupera de aquel golpe”, explica una de sus personas de confianza. Pulverizaría a Susana Díaz, la triplica en popularidad, le esperan los afiliados con gaita donde combatieron los últimos maquis y él no parece consciente de su propio tirón. Unos días aparece más bonito que un San Luis y otros se pierde en la niebla.

Me cuentan que el vacío que dejó ha sido ocupado por la Gestora y por Susana Díaz, secretaria general in pectore. El “dandi epigramático y enlutado” del barrio de Tetuán es el campeón de la duda y se pregunta por qué Felipe González se ha comportado con él como el padrastro. Parecía más simple de lo que era; hemos descubierto que, por fin, duda si someterse a las pedradas de la áspera fortuna o salir al encuentro de las acometidas de Ferraz.

Mientras Pedro viaja a México perdido en sus meditaciones, los dirigentes provisionales del PSOE ya han pactado, quizás, una legislatura completa. Javier Fernández, Susana Díaz, y el hombre de acero de la trianera Mario Jiménez, han fumado con Mariano Rajoy la pipa de la paz o los puros del consenso. “Susana Díaz -habla un dirigente- sabe medir los tiempos. No hace ruido. Podría ser la solución, pero ha salido también herida del puñal de Bruto que ella manejó”. Mario Jiménez, de Moguer, de donde partieron los marineros de las carabelas con Colón y los hermanos Niño, fontanero de la cofradía de la trianera y Javier Fernández, el dirigente socialista al que llaman el Mudo -siendo el que mejor habla-, preparan la cooptación apoteósica de Susana. Pero el partido es una conspiración permanente y hay quien piensa que pueden surgir terceras vías y terceras personas. Parece que Pedro Sánchez había pensado en Patxi López para reagrupar a los suyos si él, al final, decidía no presentarse; y hay quien apuesta por caras nuevas como Susana Sumelzo -llevó el no es no hasta el final- o Juan Segovia, diputado de la asamblea de Madrid, responsable de la Agrupación Socialista de Fuencarral, brillante galeote socialista en los platós; este delfín cae muy bien a la dirección y a las bases. Nadie imagina una lucha final de las dos Susanas, porque la de Sevilla quiere llegar a la secretaria general sin un rival importante y la Susana de Ejea de los Caballeros -que no la de Mérimée– plantearía lucha abierta; esta rebelde fue purgada y cesada, y se enteró por el telediario. Ahora pide recuperar el voto socialista y de izquierdas. Algunos la ven como una fundamentalista de Pedro. “Fue leal a Sánchez no al PSOE”, decía esta mañana Antonio Casado en el programa de Carlos Alsina.

La lucha continua…

 

 

A %d blogueros les gusta esto: