Rajoy, superviviente del año


 

http://www.elmundo.es/cronica/2016/12/18/585512f1268e3e40308b457d.html

 

18/12/2016 03:46

Como toda organización seria que se precie, la cuadrilla se ha reunido para elegir a su Hombre del Año. Partíamos de cinco nombres propios: Donald Trump, Angela Merkel, Vladimir Putin, el Papa Francisco y Mariano Rajoy…

-Esos son personajes- dijo con desprecio el más veterano-. El Hombre del Año en el mundo son los exilados a causa de las guerras.Alepo es el emblema de 2016.

Enseguida le dimos la razón. Alepo es la ciudad del año. Un asedio atroz en el que habían perecido 30.000 personas hasta que hace un año se dejaron de contar los muertos.

La metáfora hecha carne y ruinas de que Occidente no quiere problemas. Obama amenazó al dictador sirio con bombardeos si empleaba armas químicas contra su población. Lo hizo. Y el presidente no cumplió su palabra. Europa dio por amortizado a Bashar Asad para, tres años después, admitir que será parte del futuro de Siria. Se habló de intervenir lo que tardaron en secarse las lágrimas por el niño Aylan, muerto ahogado en una playa turca.

Para ganar una guerra, la primera condición es querer. Asad y sus aliados rusos, que han aportado sus aviones y sus bombas, e iraníes, que han puesto sus milicias en el terreno, querían hacer la guerra y ganarla. Obama, los europeos, los turcos, no. Así que no lloremos por Alepo.

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Pero estamos reunidos para elegir el Hombre del Año…

-Y ese no es otro que Trump. Ahí es nada llegar a presidente contra todo el establishment

-Pero a base de mentiras. Me niego. Es un ricacho engreído que ha ganado por su dinero, porque Hillary era un desastre y porque ha apelado a los instintos más bajos del electorado enfadado.

En este punto la cuadrilla revivió una de sus disputas anuales. ¿Debe el galardón de Hombre del Año distinguir a quien ha logrado una hazaña aunque discrepemos de sus ideas o de sus métodos?

La revista inventora de la distinción, Time, ha solventado el dilema distanciándose con este título: “Donald Trump. Presidente de los Estados Divididos de América”.

Caídos en las primeras rondas Merkel y el Papa, acordamos descartar a Putin por el mismo escrúpulo que a Trump. El líder ruso es, sin duda, uno de los ganadores de 2016. Su apoyo a Asad le acredita como uno de los jugadores del Gran Juego en Oriente Próximo, además de garantizarle un puerto y una base. Tiene en Trump un aliado y en Fillon (que va para presidente de Francia), un amigo. Y Europa no parece en disposición de exigirle que devuelva Crimea a Ucrania.

-Aterricemos. El Hombre del Año en España es el sufrido ciudadano frente a la ineptitud de sus representantes políticos.

La verdad es que el año que nos han dado nuestros líderes ha sido para olvidar. Una legislatura abortada, dos elecciones, millones de declaraciones, ruedas de prensa, postureos sin fin… Y dejamos lo de Cataluña para otro día, que estamos (casi) en Navidad.

-Os pongáis como os pongáis, el presidente sigue siendo Rajoy.

La verdad es que lo ocurrido en estos últimos 365 días ha sido sorprendente. Tal día como hoy hace un año se cerraba una campaña electoral que iba a hacer Historia. Fueron los días de la irrupción de la Nueva Política representada por dos jóvenes audaces que, con la sonrisa en la boca, iban de la mano a enterrar el bipartidismo. Rajoy había eludido debatir con ellos y con un líder socialista de camisa blanca surgido de una primarias, Pedro Sánchez.

Al día siguiente del 20-D, EL MUNDO tituló: “España tumba el bipartidismo y deja en el aire el gobierno”. En la segunda parte, lo clavamos. Pero el bipartidismo ha demostrado tener piel de elefante.

El tiempo ha dejado claro que fue Rajoy quien mejor supo leer los resultados. Pronto se vio que Sánchez no tenía escaños, ni partido, ni preparación para liderar un Gobierno alternativo. Sobre todo, porque quien debía auxiliarle en el empeño, Pablo Iglesias, sólo pensaba en acabar con él.

Un año después, Sánchez ha sido depurado por los notables de un PSOE desgarrado y desnortado. E Iglesias se apresta a depurar a Íñigo Errejón. Para que la izquierda que iba a cambiar el mundo bajara a sus infiernos particulares hubo que votar otra vez…

“Los españoles dan otra oportunidad a Rajoy”, resumió este periódico tras el 26-J. Y, después de no pocas dilaciones y amagos, Rajoy consiguió seguir en La Moncloa. Albert Rivera ha logrado mantenerse a flote en las aguas turbulentas de este año irrepetible (esperemos). No ha logrado realizar sus expectativas pero tiene una legislatura para demostrar qué temple tiene.

Por eso, la cuadrilla ha acordado conceder a Rajoy el merecido nombramiento de Superviviente del Año. Es el que ha sabido esperar mientras todos se agitaban. El que ha jugado mejor sus cartas. El tuerto en un hemiciclo de ciegos.

 

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