Si tan de derechas eres…


  • Quique Peinado

21/08/2016 03:13

Si tan de derechas eres…

«Tan de derechas no será si se coge una baja en el trabajo». «Míralo, dice que es de derechas pero bien que no se ha casado». «Así son algunos de derechas: mucho blablablá, pero luego llevan ropa barata». «Qué fácil es eso de ser de derechas pero después coger el transporte público en vez del coche». «Muy patriotas y muy españoles, pero bien que van a restaurantes de menú del día». «Se pasa la vida defendiendo a la derecha, pero eso sí, es funcionario y cuando le recortan sus derechos, se queja». «¿Pobre y de derechas? ¿En serio?».

No hay manera más visual de desmontar tópicos absurdos que darles la vuelta. Los que nos definimos de izquierdas parecemos tener derecho a pocas cosas que no sean respirar, comer y vivir en un árbol. El otro día, el equipo de Cristina Cifuentes publicaba un tuit en el que contraponía que la presidenta de la Comunidad de Madrid no se había cogido vacaciones mientras que Manuela Carmena sí. Aparte de perpetuar ese tópico español de que el que más horas trabaja es el que mejor lo hace, y que nos lleva a ser el país laboralmente menos eficiente del planeta, escondía ese tan manido «muy de izquierdas es Carmena, pero bien que se coge vacaciones». Del nivel de aquel legendario titular de Intereconomía: «El Gran Wyoming, defensor de los trabajadores, se irá dos meses de vacaciones».

El dogmatismo y esnobismo de la izquierda durante décadas, su alejamiento consciente de las costumbres populares por considerarlas intelectualmente inferiores, no ha ayudado a la proliferación de tópicos. Tampoco ayuda esto del pack ideológico, por el que si eres de derechas te gustan la iglesia, los toros y la copla, y si eres de izquierdas, Venezuela, el tofu y Manu Chao. Pero ya estaría. Hemos pagado de más. Hagamos un gran acuerdo nacional para evitarlo. Y podemos dejar fuera a Albert Rivera, porque sería motivo de poco consenso.

Existe la opción de tratar de acabar con los tópicos de los dos lados razonablemente o resolverlo de otra manera: insultando más al otro de lo que te insulta a ti. No me parece lo más lógico, pero quizá es lo más español. Así que ahí va otra ración de razonamientos de mierda: «Muy derechas, muy de derechas, pero vive de alquiler». «Si tan de derechas es, que monte una empresa, que no ha puesto ni una en la vida». «De derechas para lo que queremos, ¿no? Porque bien que cuando ven un bocadillo de mortadela, se lo comen». «Gay y de derechas, lo que me quedaba por ver».

Y, por qué no, mi favorito. El que sería el culmen del tópico revirado, de la vuelta de tuerca macabra, del contraataque de la caspa con más caspa: «Si tan de derechas eres, vete a tu amada Alemania

 

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